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domingo, septiembre 09, 2007

La Revolución Conservadora (IV): El líder

Ronald Wilson Reagan nació el 6 de febrero de 1911 en Tampico (Illinois) en el piso que había encima del banco local (qué cosas tiene el destino). De pequeño su padre le llamaba Dutch (holandés) por su aspecto. Reagan fue al Eureka College donde se graduó en económicas y sociología. Acabados sus estudios, Reagan trabajó en la radio para, tras una prueba, firmar un contrato de 7 años con la Warner Brothers. Reagan apareció en muchas películas entre las que destraca Knute Rockne, All American, en la que interpreta a George "The Gipper" Gipp; el sobrenombre "The Gipper" le acompañaría toda la vida. A propósito de la carrera cinematográfica de Reagan, el forero Joe Kopicki me ha recomendado The Hasty Heart como la mejor película en la que aparece RR.

Reagan en sus años mozos.

Ya durante su carrera interpretativa, Reagan se inmiscuyó en asuntos políticos: presidió el sindicato de actores del 47 al 52, y, posteriormente, en el 59. Eeran años difíciles para Hollywood con el Comité de Actividades Antiamericanas al acecho. Curiosamente, en esta época Reagan tenía simpatias demócratas; quizás no tenga nada de curioso, y debamos incluir a Reagan en esa masa de trabajadores blancos que se pasaron a los republicanos durante los 60 y 70. Uno de los principales baluartes del GOP, el anticomunismo, le llevó a apoyar las candidaturas de Eisenhower y Nixon; pero cuando los demócratas regreasaron a la Casa Blanca después de ocho años de la mano de JFK, Reagan decidió pasarse oficialmente al partido del elefante.

Ahora regresaremos al origen de nuestra historia: Barry Goldwater. Reagan empezó a destacar en la campaña presidencial republicana del 64. Aquí nuestro héroe ya expresó las líneas básicas de su ideario: "Los Padres fundadores sabían que un gobierno no puede controlar la economía sin controlar a la gente. Y sabían que cuando un gobierno se decide a ahcer eso, tiene que usar la fuerza y la coerción para lograrlo. Así que ha llegado el momento de elegir". Así, Reagan atrajo la atención de los republicanos de California, y fue elegido para ser el candidato republicano para Gobernador de California. En la elección, derrotó al Gobernador demócrata que se presentaba a la reelección, Pat Brown, que cuatro años antes, en 1962, había derrotado a Richard Nixon. Era particularmente sorpredente que un actor sin experiencia política lograra derrotar a un exitoso Gobernador; el carisma de RR empezaba a hacer milagros.

Reagan ocupó el cargo del 67 al 75, durante los que actuó como un republicano conservador: se declaró pro-pena de muerte, pro-vida (aunque al inicio de su mandato firmara el "Acta de Aborto Terapéutico" según él, por falta de experiencia) y erradicó de forma violenta los disturbios en la Universidad de Berkeley: si había algo que el "americano medio" odiaba tanto como la guerra del Vietnam, eran los manifestantes contra la guerra del Vietnam.

Antes de lograr la candidatura republicana de 1980, Reagan había perdido ampliamente la de 1968 y de manera muy ajustada (1187 delegados contra 1070) la de 1976. Ya con el apoyo de su partido, Reagan debía derrotar al Presidente Carter, y, a pesar de que este era bastante impopular, un Presidente siempre es un Presidente: muchos han logrado mantener el Despacho Oval de manera sorprendente (Truman, y más recientemente, W. Bush). Sin embargo, Roosevelt superó los pronósticos de los más optimistas: obtuvo el 50,7% de los votos y 44 estados (489 delegados) por el 41% y 6 estados (49 delegados) de Carter, la mayor victoria obtenida jamás contra un Presidente. Además, los republicanos lograron hacerse con el Senado por primera vez desde 1952. Buena parte de la victoria se la puede basar en el particular carácter de RR: su increíble confianza en sí mismo castigaba una y otra vez al pobre Jimmy Carter: declaraciones como "Me han dicho que no utilice la palabra depresión. Bueno, os diré la definición. Recesión es cuando tu vecino pierde su trabajo; depresión es cuando tu pierdes el tuyo. Recuperación es cuando Jimmy Carter pierde el suyo!" o "¿Estás mejor ahora de lo que estabas hace 4 años?" nos dan una idea bastante clara del rol que adoptó Reagan: algo bastante importante, ya que este es el modelo de "Presidente ideal" que la Revolución Conservadora iba a asumir a partir de aquel momento. El mismo George W. Bush está construido a partir de ese modelo. Para entendernos, la idea sería ganar en aquello de "¿con qué personaje famoso te tomarías unas cañas?": resultar simpático y cercano.

Reagan loves America.

Muchas actuaciones de la presidencia de Reagan fueron liberales (recorte de los impuestos, oposición al comunismo) pero, sin embargo, hay quien olvida que, a diferencia de Europa, en EEUU no existe una tradición pre-capitalista y por ello es normal que un conservador norteamericano sea tan antiliberal socialmente como liberal económicamente: y para demostrar esto no tenemos más que recordar la diatriba moralista de Reagan o su guerra contra las drogas: rasgos que comparten todos los republicanos, salvo algunas honrosas excepciones (Ron Paul). Durante su presidencia la economía se recuperó moderadamente, lo que representó un gran alivio después del via crucis económico que fueron los años 70; las famosas Reagonomics lograron parar el azote de la inflación, pero no llevaron a una década dorada como los 60 o los 90.

En el año 1984 Reagan logró la reelección con la segunda mayor victoria en delegados del siglo XX (la mayor fue la de Roosevelt en el 36; no es un mal compañero de viaje). Mondale, el candidato demócrata, sólo logró ganar en su estado natal de Minnesota y en el Distrito de Columbia. Reagan había vuelto a arrasar con su carisma a su rival; cuando en un debate se le preguntaba si la edad podía suponer un problema para el presidente (Reagan en 1984 ya era el Presidente más mayor que jamás hubiera ocupado el cargo) respondía: "No pienso hablar de la edad en esta campaña. No voy a explotar, por motivos políticos, la juventud e inexperiencia de mi rival". Toma.

Reagan se ha convertido en el símbolo de la Revolución Conservadora, o Reagan Revolution. A propósito, si queréis comprar la camiseta, podéis hacerlo aquí.

Pero si por algo va a ser recordado Ronald Reagan es porque durante su presidencia se produjeron los cambios que acabaron llevando a la caída de la URSS. Aquí Reagan hizo un papel similar al de Nixon con China: igual que sólo un anticomunista tan acérrimo como Nixon podía pactar con Mao sin que nadie protestara, otro presidente que había llamado a la URSS "Evil Empire" debía ser el que se pusiera al lado del líder soviético Gorbachov, en el momento en que este iniciaba la apertura del sistema. Y yo opino que el apoyo de RR fue vital para Gorbachov, tanto a nivel personal como global: los ataques internos que recibía el último Secretario General del PCUS eran aliviados por las buenas relaciones con el otro bloque.

Así, cuando Reagan abandonó la presidencia en enero del 88, varias cosas habían cambiado en el movimiento conservador: por una parte, habían logrado consolidar su dominio ideológico sobre el país; incluso los políticos demócratas debían utilizar el lenguaje republicano para comunicarse con el electorado. Pero también había desaparecido la principal amenaza en la política exterior de los Estados Unidos, que había sido uno de los principales motivos para la unificación de movimientos tan dispares en uno solo: la URSS ya no era un enemigo, y en breve desaparecería definitivamente. ¿Qué haría el nuevo Presidente republicano, George H.W. Bush?

Reagan junto a Bush, su vicepresidente y sucesor.

sábado, mayo 05, 2007

La Revolución Conservadora (III): Del Watergate al Dutch

A pesar de que la campaña de Nixon había sido conservadora, su gobierno fue liberal. Durante el mandato, se crearon los principales organismos del gobierno federal en defensa del medio ambiente -que las posteriores administraciones republicanas intentaron eliminar- y se lograron históricos acuerdos con el bloque comunista, especialmente con China, "templando" la Guerra Fría. Aunque estas medidas estaban muy alejadas de las que los conservadores deseaban, dos circunstancias les obligaban a seguir apoyando al presidente -a diferencia de lo que harían con un futuro presidente republicano, Bush padre-: por una parte, las dos cámaras durante todos los años de la presidencia Nixon estuvieron en el poder de los demócratas, y por la otra, el rival que presentaron los demócratas para evitar la reelección de Nixon en 1972 era absolutamente inaceptable para los conservadores: George McGovern, probablemente el presidenciable más izquierdista de todo el siglo XX -y no digo de toda la historia porque no lo puedo asegurar, pero vamos-; entre otras polémicas medidas, McGovern proponía frenar la Guerra Fría mediante un desarme unilateral. Sería interesante analizar por qué los demócratas eligieron un candidato así... ¿quizás creyeron que la derrota del 68 había sido únicamente producto de la división del partido y que la coalición del New Deal aún podría continuar funcionando sin sus socios del Sur?

George McGovern

Así, Nixon simplemente arrasó en las elecciones de 1972: McGovern sólo se llevaría un estado (Massachusetts) y el distrito de Rhode Island. La derrota fue apabullante, y demostraba que, definitivamente, los demócratas habían perdido la iniciativa política. Sin embargo, ya había empezado el largo proceso que llevaría a la caída de Richard Nixon.

La misma noche de 1972 en la que el presidente Nixon firmaba unos históricos acuerdos de desarme en Moscú, un grupo de individuos era detenido asaltando el cuartel general demócrata en el edificio Watergate. En un principio nadie consideraba posible que el presidente estuviera enredado en ello -McGovern lo utilizó como munición electoral, pero sin demasiado entusiasmo- pero, poco a poco, el cerco fue cerrándose en torno al Despacho Oval. Nixon, tratando de salvarse, fue descabalgando a sus colaboradores -algunos de los cuales acabaron en la cárcel-; algunos estaban directamente implicados en el Watergate; otros, como el vicepresidente Spiro Agnew, fueron obligados a dimitir -de hecho, Agnew afirma haber sido amenazado de muerte- para dar carnaza a la prensa*. Sin embargo, el golpe fatal a Tricky Dick se lo dió su propia paranoya: se descubrió que Nixon grababa todas las conversaciones del Despacho Oval, y el Tribunal Supremo le obligó a entregarlas. Nixon se negó. Así, la sensación de que el presidente era un criminal que utilizaba sus poderes para escaparse la justicia se extendió entre la mayoría de los americanos, incluidos los propios republicanos.
Finalmente, ante la masiva presión de los medios, Nixon tuvo que entregar las cintas; pero, curiosamente, faltaban 18 minutos y medio de conversación, que, supuestamente, habían quedado dañados. Aún así, las cintas resultaron ser sumamente jugosas: además de presentar a un Nixon grosero y malhablado -de ahí parte la parodia de Futurama- en la conversación que popularmente se ha llamado "the smoking gun" (la pistola humeante), el Presidente de los Estados Unidos ordenaba a un miembro de su administración que hablara con el director de la CIA con el objetivo de frenar la investigación del Watergate que llevaba el FBI. Después de eso, todo apoyo político que le pudiera quedar a Nixon, simplemente se evaporó.

Terriblemente acosado y sin apoyos, Nixon tuvo que dimitir, aunque ya sólo fuera para evitar el bochorno de ser detenido en la Casa Blanca. Le sucedió el vicepresidente Ford, que se convertía en el primer jefe de Estado de los EEUU que no había sido elegido ni como presidente (alcanzó la presidencia por la dimisión de Nixon), ni como vicepresidente (alcanzó la vicepresidencia por la dimisión de Agnew).

Gerald Ford, 38º Presidente de los EEUU

Aunque Nixon se había retirado de Vietnam, Ford hederaba una lamentable situación económica, con una alarmante inflación que los gurús del keynesianismo se veían incapaces de explicar. Durante su presidencia se adoptó una de las medidas más absurdas de la historia de la economía política: la campaña WIN ("Whip Inflation Now", Abatid la Inflación Ahora). Con ella se pretendía impulsar el ahorro de los particulares, y por ello se regalaron objetos de merchandising, como chapas. Lo único que se consiguió es hacer un ridículo espantoso.

Whip Inflation Now

Pero hubo algo que dañó aún más a Ford que la economía: Richard Nixon. Al cabo de un mes de haber asumido la presidencia, Ford utilizaba uno de los poderes presidenciales para otorgar a Nixon el perdón incondicional para cualquier crimen que hubiera cometido contra los Estados Unidos de América. Aunque toda la clase política suspiró aliviada al evitar un proceso que no sólo hubiera humillado al GOP, sino a todo el sistema, los ciudadanos estadounidenses, muy sensibles a este tipo de escándalos -quizás demasiado- tuvieron la impresión de que el Partido Republicano se protegía a si mismo.

Con semejante situación, es normal que el pobre Ford lo tuviera francamente mal antes de empezar la campaña, que ya había comenzado mal cuando ganó por una diferencia mínima al ex-gobernador de California Ronald Reagan (1180 delegados a 1070). En los primeros sondeos, el candidato demócrata Jimmy Carter le sacaba 30 puntos. Sin embargo, Carter era un candidato sumamente débil, elegido por un Partido Demócrata que aún continuaba embarullado en sus conflictos internos. Si un político relativamente desconocido como Carter pudo ganar las primarias demócratas fue porque los delegados querían presentar a un candidato que estuviera fuera del mainstream polico, cuya imagen estaba seriamente dañada después del Watergate. Aún así, Ford protagonizó una remontada espectacular, que le llevó a estar un punto por encima de Carter en algunos sondeos del mismo día de las elecciones; pero, finalmente, el gobernador de Georgia logró un 50% de los votos y 297 delegados, por un 48% y 240 delegados de Gerald Ford. Los demócratas volvían a la Casa Blanca, y después del Watergate y la forma en la que Ford protegió a Nixon, parecía que iban a recuperar la hegemonía.

Jimmy Carter, 39º Presidente de los EEUU

La administración Cater iba a ser la última del periodo "liberal" que se había iniciado con el New Deal. Con Carter la economía continuaría mal: los demócratas estaban, por ciscurso, en contra de la reducción del gasto público y, off the record, tampoco podían subir los impuestos -los republicanos estaban en la misma situación, pero con los motivos invertidos-. Pero, aún más que la economía, lo que destruyó a Carter fueron los "nuevos" valores americanos. A pesar de ser el primer presidente del sur profundo desde la Guerra Civil, su imagen era la de un gobernante sumamente débil: dicho en términos actuales, Carter no pasaba el test de "commander in chief".

Existe una pequeña anécdota relativa al final del mandato de Carter que resume muy bien cómo trataron los medios conservadores al presidente demócrata. Podriamos llamarla "el ataque del conejo asesino". Jimmy Carter estaba pescando tranquilamente en su ciudad natal (Plains, en Georgia) cuando, repentinamente, un conejo se le acercó nadando (un conejo nadando!!!) y trató de abordar la barca del presidente, obligando al pobre Carter a defenderse con un remo. Desgraciadamente para los demócratas, aquel año se había estrenado la película "Tiburón", y se pueden ustedes imaginar: a partir de ahí, el summum del cachondeo. Mientras el Washington Post titulaba "PRESIDENT ATTACKED BY RABBIT" y publicaba una caricatura en primera plana, otros apuntaban que Carter había pedido disculpas a la Asociación de Amigos del Conejo, por agredir al animal. En esto último parece que la imagen de Carter era similar a la de ZP cuando aún era "Bambi". Además, también me parece muy significativo del cambio en los medios que se había producido durante los años de Nixon: antes la prensa conservadora no hubiera podido ridiculizar de esta manera tan avasalladora a un presidente demócrata.

Traducción del titular: Carter lucha con un "Conejo Asesino" utilizando un remo mientras pescaba

Todo esto se evidenció con la crisis de los rehenes de Irán, que duró más de un año, y acabó precisamente una hora después de que el sucesor de Carter tomará posesión del cargo. Así, por el camino, la crisis había acabado con la presidencia de Jimmy Carter.

*: Agnew no dimitió por el Watergate, sino por una acusación de evasión de impuestos.

miércoles, abril 04, 2007

La Revolución Conservadora (II): Vida y opiniones del caballero Richard Nixon - De Yorba Linda al Despacho Oval

Para continuar este relato sobre el viraje hacia la derecha de la sociedad estadounidense y su principal responsable, el Partido Republicano, quiero esbozar la biografia de un personaje ya casi mítico, y que creo que puede ser un buen resumen del cambio de su país, al haber sido uno de los motores del susodicho cambio. He de apuntar que, a pesar de todas sus conspiraciones y crímenes, "Tricky Dick" me cae simpático: para mí representa el perdedor nato que, a pesar de todo y de todos, sigue luchando; pocos hechos en la política me han parecido más poéticamente justos que su victoria en 1968, después de haber sido dado por muerto políticamente. Pero empecemos por el principio.

Richard Nixon nació en Yorba Linda, al sur de California, en 1913. Era hijo de una familia de clase media-baja. Destacó tempranamente en el instituto, e incluso recibió una beca para ir a Harvard, que, lamentablemente tuvo que rechazar ya que el desgaste económico que suponía el tratamiento de la tuberculosis de su hermano hizo que la familia Nixon no tuviera el dinero necesario para el alojamiento del joven Richard. Por ello, acabó estudiando Derecho en la cercana universidad de Whittier, en la que fue segundo de su promoción. Cuando acabó la carrera, pudo al fin aceptar una beca de la Ivy League, esta vez para ampliar sus estudios en Duke.

Una vez fuera de la vida universitaria, Richard Nixon vuelve a California y empieza a trabajar en un pequeño bufete; contrae matrimonio con Thelma "Pat" Ryan, y finalmente encuentra trabajo como funcionario en Washington. Al llegar la II Guerra Mundial, Nixon podría haber evitado el reclutamiento como miembro de la administración pública, pero decide acudir: sabe que su futura carrera política puede depender de ello. En la Guerra se haría famoso por su habilidad jugando a las cartas; con el dinero ganado se paga parte de su primera campaña política.

Nixon durante la II Guerra Mundial

Ya de vuelta a casa, Nixon se presenta para un asiento en el Congreso. Lograría arrebatárselo a un congresista que llevaba diez años en la Cámara Baja, Jerry Voorhis. Aquí nuestro Rick empezó a utilizar las triquiñuelas que le harían famoso: no dudaba en acusar veladamente -o no tanto- a sus adversarios de ser pro-comunistas, de una forma mucho más clara de lo que lo hacían otros republicanos. Así, en 1947, con 34 años, Nixon era congresista.

En el Congreso, Nixon hizo honor a su fama de anticomunista: se le asignó un puesto en el Comité de Actividades Antiamericanas que había creado McCarthy, en el cual se ocupó del caso Hiss. Alger Hiss había sido todo un miembro de la delegación americana en Yalta, pero ahora era acusado de ser un espía soviético. Finalmente, gracias a la investigación que dirigió Richard Nixon, Hiss fue condenado a cinco años de prisión, y con ello Nixon se hizo extremadamente popular. Así, en 1950, se presentó a las elecciones para senador por California, en las que derrotó a Helen Gallahan, la amante de Lyndon Johnson. Nixon se sirvió de su habitual táctica: acusó a Gallahan de ser pro-comunista; sin embargo, fue en estas elecciones en las que se popularizó su más famoso mote: Tricky (taimado) Dick.

Alger Hiss

En 1952 fue elegido como candidato a la vicepresidencia, junto a Dwight Eisenhower. El carisma del héroe de la II Guerra Mundial les llevó a ganar las elecciones muy claramente, siendo la primera candidatura republicana que ganaba las presidenciales desde Hoover, en 1929. Como expliqué en el anterior capítulo, Eisenhower era un presidente republicano con muy poco de republicano: un hombre que ha estado ocupado ganando una Guerra Mundial no tiene mucho tiempo para desarrollar ideologías partidistas. Dentro de la centrada presidencia de Eisenhower, Nixon amplió en mucho las competencias de la vicepresidencia, haciéndose en cargo, de facto, de la política del día a día. Durante este periodo, Nixon pudo actuar como presidente en tres ocasiones (1955, 56 y 57) debido a la mala salud del ya muy avejentado Eisenhower. Además, reforzó su popularidad con el llamado "debate de la cocina": en una visita oficial a Moscú, con motivo de la Exhibición Nacional Americana, Nixon entabló un debate con Krushov, en la que plantó cara a las maneras, un tanto agresivas, del líder soviético: Nixon argumentó que los estadounidenses daban mucha importancia a asuntos "de menor peso" como el comfort. Así, nuestro "Tricky Dick" estaba en una posición muy buena para ocupar el Despacho Oval cuando acabó el segundo mandato de Eisenhower. Habían llegado las elecciones de 1960: la virtud contra el vicio, el bueno contra el feo y el malo; en definitiva, John Fitzgerald Kennedy contra Richard Nixon.

Dwight Eisenhower junto a Richard Nixon

Las elecciones de 1960 fueron las más emocionantes de la historia. Las del 2000 son comparables en igualdad, pero mientras que Gore-Bush era un duelo de perfil bajo, Kennedy-Nixon era un gran, gran enfrentamiento. JFK simbolizaba todo lo que Nixon había odiado durante toda su vida: Kennedy era un guapito rico de la Costa Este. De hecho, el dispar aspecto físico de ambos candidatos fue muy importante, ya que, en el debate televisado -el primero de la historia- la mala apariencia de Nixon, que había rehusado maquillarse, desniveló la balanza a favor del demócrata: tanto es así, que los que escucharon el debate por la radio dijeron mayoritariamente que el debate lo había ganado Nixon, mientras que los que lo vieron por televisión dieron la victoria a JFK: desgraciadamente para Rick, la televisión ya era un medio más popular. Así, Nixon encaja la primera derrota electoral de su carrera, por un muy estrecho margen; igual que en el 2000, hubo rumores de fraude: se llegó a decir que los Kennedy habían pagado a la mafia.

Nixon y Kennedy durante el debate televisado

Nixon regresa a su California natal, y sólo año y medio después de la derrota electoral se presenta a Gobernador de California. Era muy difícil que ganara estas elecciones: en realidad hay quien dice que lo que pretendía Nixon era evitar ser nombrado candidato por los republicanos para las presidenciales del 64, en las que se esperaba a un Kennedy muy popular. Sea como sea, Nixon perdió las elecciones, pero el último día de la campaña se despidió de la prensa diciendo cosas como que esa era su "última conferencia de prensa" o "ya no podréis meteros más con Nixon". Aquí empieza el largo historial de ataques de políticos republicanos a la prensa, a la que consideraban parcial.

Pero, cuando ya era considerado un cadáver político, Nixon vence. En 1968 su fidelidad se ve premiada con la candidatura a la presidencia por el Partido Republicano. En el artículo anterior ya he comentado brevemente las circunstancias de esas elecciones; en todo caso, en el próximo capítulo y como conclusión de esta "Vida y opiniones del caballero Richard Nixon", volveré a analizarlas. En definitiva, Richard Nixon ganó las elecciones de 1968, y se convirtió en el trigesimoseptimo Presidente de los Estados Unidos.

Richard Nixon durante la campaña de 1968. El gesto de la doble V se convertiría en una de sus señales de identidad.

jueves, marzo 29, 2007

La Revolución Conservadora (I): El despertar del nuevo/viejo americano

Temps era temps, decía Serrat. En aquellos tiempos, los EEUU estaban dominados por el establishment de la Costa Este: el New Deal había llevado la euforia al Partido Demócrata. Desde la llegada de Franklin D. Roosevelt al poder, en el año 1933, hasta 1968, el único presidente republicano que ocupó el Despacho Oval fue Eisenhower, que puede considerarse que llegó a la presidencia más en calidad de héroe nacional que como político republicano: hasta el extremo de que ambos partidos le animaron a presentarse a sus primarias. En el 68, EEUU parecía encaminada por la senda del liberalismo: en pocos años, Lyndon B. Johnson había pasado de eliminar la segregación racial del Sur a apoyar la affirmative action -discriminación positiva-.

Lyndon B. Johnson, el último presidente de la era del Partido Demócrata, junto a Martin Luther King.

Sin embargo, algo había empezado a cambiar en el seno del Partido Republicano, y con él, en toda la sociedad americana. El partido, que desde la época de McKinley había sido controlado por los grandes financieros del Este, cambió su centro de gravitación hacia el sudoeste: aunque desde la Guerra Civil los sureños habían votado tradicionalmente a los demócratas -fue Lincoln, el primer presidente republicano, el que liberó a los negros, lo que llevaría a la guerra- cada vez se abría una brecha mayor entre la política "multicultural" de la Administración Kennedy-Johnson y el tradicionalista sur. Muchos demócratas sureños estaban descontentos con la dirección que tomaba su propio partido: los republicanos iban a aprovecharlo.

Puede decirse que la Revolución Conservadora dió su primer paso en las primarias republicanas para las elecciones de 1964. Para sorpresa general, el senador Goldwater derrotó a Nelson Rockefeller. Esto sorprendió a los propios republicanos: el derrotado llegó a calificar a los seguidores de Goldwater de "minoría radical y bien financiada". Ciertamente, los chicos Goldwater aún no tenían demasiada voz dentro del partido, pero estaban tremendamente bien organizados. Aún así, Lyndon B. Johnson aplastó a Goldwater por una de las mayores diferencias de la historia.

Goldwater, el padre de la Revolución Conservadora.

Con Johnson, las diferencias entre la élite político-cultural y la mayor parte de la población se habían agudizado. Por dar un ejemplo, en 1969 la ganadora del Oscar a mejor película fue Cowboy de medianoche, una cinta que gira en torno a la figura de un gigolo. Además, había divergencias en el Partido Demócrata: por la derecha, los demócratas del Sur -que dominaban la política sureña- reclamaban el regreso de la segregación racial (Wallace); por la izquierda, una parte del Partido quería salir de Vietnam (McGovern), y otra pedía más derechos para las minorías (Robert Kennedy). Así, el Partido Demócrata eligió al vicepresidente Humphrey como candidato, pero George Wallace, gobernador demócrata de Alabama, se presentó por el Partido Independiente de América: la coalición del New Deal, que tanto éxito había tenido desde los años 30, acababa de romperse. Por el Partido Republicano fue nombrado Richard Nixon, que volvía a presentarse después de haber sido derrotado por Kennedy en 1960.


Un gobernador demócrata racista y pro-sureño. Qué cosas, ¿verdad?

Aunque la candidatura de Wallace le quitó a Nixon algunos estados sureños, el Partido Republicano se alzó con la victoria. Es indiscutible que la fragmentación del Partido Demócrata tuvo mucho que ver en ello, pero también es cierto que Nixon hizo una campaña despiadada con los temas culturales, que logró abrir una brecha entre los demócratas y los trabajadores, que hasta aquel momento lo habían considerado mayoritariamente "su partido". La idea de que los demócratas eran un grupo de pijos de la Costa Este que hacían sufrir sus disparatadas ideas al honrado trabajador blanco empezó a popularizarse aquí. En definitiva, Richard "tricky" Nixon se convirtió en el trigesimoseptimo Presidente de los Estados Unidos de América.


Continuará.