miércoles, marzo 14, 2007

Madame Bovary, de Gustave Flaubert

Madame Bovary, o la represión del realismo, esa es la idea que quiero desarrollar en este artículo. Cuando uno piensa en las obras más representativas del realismo, la primera que le viene a la cabeza a uno, junto a los nombres de Balzac o Zola, es la Madame Bovary de Flaubert. Pasajes como el baile de gala -eternamente comparado con el Anna Karénina- o la descripción del sombrero de Charles Bovary forman parte de la historia de la literatura y en muchos manuales se les cita como verdaderos emblemas del estilo realista: Gustave Flaubert, con el permiso de Balzac, se ha convertido en el escritor realista por excelencia.

Si queremos buscar influencias en la trama de la novela, se hace obligado señalar a la novela favorita de Flaubert: Don Quijote. Emma, como Alonso Quijano, tiene el seso sorbido por la literatura; en su caso, son esos folletines amorosos tan típicos del XIX los culpables de su comportamiento excéntrico, entendiendo excéntrico como "fuera del centro" (social) es decir, extraño para los usos de la época. Pero, retornando a la comparación, existe una diferencia importante entre la distancia emocional que establece Cervantes entre él y su personaje, y esa inquina subterránea que el lector siente en algunos fragmentos de la novela de Flaubert. No es que Flaubert se atreva a desaprobar directamente a su creación: más bien parece una furia secreta, algo personal.

¿Por qué podría Flaubert odiar a Emma Bovary? Creo que el motivo se nos revela en Memorias de un loco, breve obra de un jovencísimo Flaubert. El autor nos habla directamente: se trata de un monólogo similar a la mayoría de libros de Nietzsche. Flaubert es aquí un romántico, un místico, alguien que parece tener un concepto de la literatura mucho más cercano al concepto de literatura de Cervantes que al de Balzac; y sin embargo, se hace evidente que este Flaubert ya intenta imitar el estilo de su época: una minuciosidad en los detalles que ha sido siempre el símbolo del realismo.

Decía Borges que a Flaubert le costaba escribir, y yo corrijo: a Flaubert le costaba escribir como realista. Es por ello por lo que ataca a su Emma; ella es el verdadero Flaubert, una expresión de sus tendencias naturales. El que escribe, en cambio, es un artista tremendamente atado por la moda estética de su tiempo.

5 comentarios:

IRIAN-HALLSTATT dijo...

Según creo entenderte, dices que Flaubert sería un romántico intentando seguir la corriente realista de su época, y que la protagonista de su novela sería una proyección del Flaubert “incómodo” ante lo que debe escribir, como si Emma Bovary estuviese “de morros” por hacerle deambular por una novela que no es de su agrado.
Del porqué de la necesidad de Flaubert por seguir la corriente realista de su época, nada se, pero, aunque bien es cierto que Balzac o Zola tuvieron gran impacto durante ese periodo, no se puede negar que durante el XIX la obra de autores franceses como Hugo, Merimee, Nodier, Gautier, Maupassant, tuvo una relevancia tremenda, así que no comprendo bien que necesidad tuviera Flaubert para reprimir su vena místico-romántica-trascendental a favor del realismo.
En cuanto al personaje de Emma Bovary, no se si verlo como la proyección romántica de Flaubert. En principio se la puede ver como una soñadora, embebida de lecturas folletinescas, que va reaccionando ante el anodino mundo que se le impone. Pero más adelante, por mucho que nos la imaginemos “novela de Scott en mano”, se nos presenta como una histérica en perpetuo desvarío. Que yo recuerde, sus aspiraciones solo guardan relación con moda, bailes, y el ajetreo de las grandes urbes; vida social y tener algo que contar.

Saludos.

Gawyn dijo...

"Según creo entenderte, dices que Flaubert sería un romántico intentando seguir la corriente realista de su época, y que la protagonista de su novela sería una proyección del Flaubert “incómodo” ante lo que debe escribir, como si Emma Bovary estuviese “de morros” por hacerle deambular por una novela que no es de su agrado."

No exactamente. Creo que Emma es una proyección del Flaubert "verdadero" que yo entiendo como el jovencito pseudo-místico de "Memorias de un loco". Pero, más que una proyección, sería una parodia: por eso Emma, más que romántica, es grotescamente romántica: es la hipérbole de un personaje romántico, creado por la lectura de lo más bajo -y lo más popular- de esa literatura: la comparación con Alonso Quijano es ideal. Con esto creo haber respondido a tu segunda anotación.

En cuanto al motivo por el cuál Flaubert fue realista en vez de romántico, sí, es cierto, es lo más difícil de justificar. Sin embargo, yo creo que hay algo que nos impide ver el problema con perspectiva: vivimos en una época donde la idea de "el arte por el arte" campa a sus anchas; como mucho algunos claman por el "mensaje", pero nada más. Sin embargo, los realistas pretendían otra cosa: pretendían hacer ciencia. Quizás Flaubert, también lo pretendiera, y se mofara de Emma por ser una soñadora: él, en cambio, es un científico.

Uf... esta novela, sin ser de mis preferidas, es de las que más interpretaciones tiene...

Gawyn dijo...

Por cierto, decir que Maupassant fue discípulo de Flaubert. De hecho, creo recordar que el autor de Salambó le encargó a Maupassant, como ejercicio, que describiera un árbol en particular hasta lograr que, a partir de esa descripción, pudiera saber qué árbol era el descrito. Menuda zumbada. Mmm... Lo leí en una columna de la Etxebarría, es curioso cómo uno aprende cosas hasta leyendo mierda. En fin, lo dejo que estoy desvariando.

IRIAN-HALLSTATT dijo...

OK, ya me ha quedado mas claro lo del personaje de Emma Bovary y la relación con su creador. Lo de Maupassant y Flaubert, ahora que lo mencionas, he recordado que también lo había leído no se donde. Por cierto que Maupassant en el prólogo de una edición de “Pedro y Juan” y “Bola de Sebo” se lanza a una reflexión sobre la supuesta dicotomía de su época entre realismo-romanticismo, dando su visión de ambas corrientes, tan pronto hermanándolas, como situándose él mismo a medio camino de ambas. Venía a decir que el romántico simplemente describía lo mismo que el realista, pero siempre desde una posición desde donde no se solía mirar el objeto.

Natalia Book dijo...

Yo creo que Flaubert siente simpatia por Emma.
Para mí, Emma es sinónimo de libertad, del poder de decisión. Aunque las cosas no le salgan bien, por lo menos puede decidir entre hacer lo que se espera de ella o lo que ella quiere hacer.
Y ese es un paso adelante muy importante, sobre todo en el momento en que se escribió la novela.
Saludos