martes, octubre 16, 2007

La habitación de Fermat


Al observar el cartel promocional de La habitación de Fermat, uno ya sabe a qué atenerse: Alejo Sauras (el amigo tonto de Los Serrano), Santi Millán ("yo no podía faltar en una película de matemáticos", dicho por él mismo), Elena Ballesteros (la protagonista de La Familia Mata) y Lluís Homar. Un reparto lleno de caras conocidas, pero conocidas por su participación en la pequeña pantalla; ninguno de ellos parece un Pacino en potencia, que digamos. Y, efectivamente, la interpretación es francamente mala, hasta el extremo que Santi Millán gana a sus compañeros por goleada: la Ballesteros no expresa nada, Homar parece creer que interpreta al padre de Hamlet, y Alejo Sauras, simplemente, no es actor.

Pero no sólo la interpretación naufraga en La habitación de Fermat. Es esta una película cuyo pilar lógico debería ser el guión: cuatro matemáticos se ven obligados a resolver enigmas; si tardan más de un minuto, la habitación empezará a encogerse, hasta, eventualmente, aplastarles. A primera vista parece un planteamiento muy interesante, y probablemente lo es, pero la película se hace demasiado larga, ya que la relación entre los personajes, que debería ser la extensión natural de este planteamiento inicial, no logra despertar ningún interés en el espectador, en parte lastrada por las interpretaciones. Además, la dirección, realizada por Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña, resulta bastante caótica, especialmente a medida que la habitación va reduciéndose. Aún así, hay un plano que sobresale entre el resto, y me pareció bastante meritorio: se trata del plano cenital sobre el coche que se aproxima al abismo, ya cerca del final de la película. Para que veáis que no sólo le saco defectos.

¿Por qué una idea con tanto potencial ha culminado en un resultado tan pobre? Me temo que se trata de una especie de endogamia: los directores y guionistas del proyecto, Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña, son habituales de la televisión (dirigen, escriben y presentan Nada x aquí, el programa de magia de Cuatro), igual que la mayor parte del reparto. Quizás falte una mano con más experiencia en el mundo del séptimo arte... aunque a Bayona no le ha ido nada mal.

3 comentarios:

carlos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Capitán Spaulding dijo...

¿y a esto le llamas tú ca(r)garte una película? vaaaa, usa palabrotas! que la peli es una puta mierda? pues se dice y ya está ;)

mola que escribas algo del festival de sitges, ya iba siendo hora (a mí solo me quedan tres películas por comentar ya... aunque aún tengo varias pendientes en el disco duro... no doy a basto!)

saludos!


p.d. no sé por qué a la mierda firefox le da por conservar mi cuenta de gmail, por eso he suprimido el comentario anterior... sorry for the mess

Anónimo dijo...

Yo he visto la película y me encantó. Me pareció muy fina. Cierto que Alejo está en su techo de interpretación... (yo nunca lo vi mejor que en esta peli) La interpretación de Lluís me parece magistral ( es bueno para la historia que parezca que interpreta al padre de Hamlet, no digo más) Elena interpreta un personje frío, no es la tipica española histérica que grita, sobreactua o suelta lagrimotes. Elena me pareció por primera vez en el cine español una belleza elegante. Y Santi Millán, lo dicho... gana por goleada.

El guión también me gustó. Me pareció muy fino e inusual en el cine español. Muy original. Algo de saw, algo del cube, algo de Agatha Christie...

Es mucho más fácil decir que es mala, a mi tapoco me costaría nada destruirla, además cuando se critica así una película es como decir "no está a mi altura" "Yo aspiro a más".

Personalmente prefiero que el cine español vaya en esta dirección, que es la misma que rec, el orfanato, smoking room... que por el lado de siete rosas, alatriste, o los lados de la cama.

Por cierto no as comentado la gran cagada de la película que es la dirección artística. Esos muebles que se rompen parecen de porespán.

P.D. Un peli muy original. A mi me gustó mucho y recomiendo que la gente la vea para opinar.

Requiem.