jueves, mayo 11, 2006

El tío Vania, de Anton Chéjov

Anton Chéjov (1860-1904) es uno de los principales exponentes del siglo de oro ruso. Es famoso por su pericia en el relato corto, pero sin embargo hoy comentaremos una de sus obras teatrales, Tío Vania.

En la obra podemos ver un enfrentamiento simbólico entre el humilde campesinado ruso (el tío Vania, Sonia) y los ciudadanos, especialmente los intelectuales europeizados (Serevriakov y su joven esposa Elena). Sin embargo, todos ellos comparten algo: una profunda infelicidad. Serevriakov sufre porque es viejo, Elena sufre porque su marido es viejo. Vania se siente frustrado porque se da cuenta que ha dedicado toda su vida a trabajar por un estúpido al que antes admiraba: su cuñado Serevriakov; además, es incapaz de llevar a buen puerto sus relaciones con Elena, que le esquiva. Y Sonia, quizás la única de este cuarteto que pueda inspirar alguna simpatía natural al lector, ya ha asumido la dureza de su porvenir: trabajo y soledad; sin embargo, la conciencia de no ser hermosa y por ello no poder aspirar al amor del médico rural Astrov la atormenta. Finalmente, Astrov es el personaje más equilibrado de la obra: el único personaje que mantiene cierto grado de humanismo; no obstante, él también se ve abocado a las pasiones que inspira Elena.

Es curioso que tantas obras naturalistas -también realistas, por extensión-, tratando de mostrar al ser humano tal como es, sin romanticismos, acaben subrayando su profunda desgracia, el absurdo de su existencia.

9 comentarios:

davgard dijo...

Ya era hora de encontrar a alguien en el mundo blog que tuviera lecturas interesantes. ¿Y dice usted que tiene veinte años? Bueno, puede que no todo esté perdido, entonces.
Mis felicitaciones.

IRIAN-HALLSTATT dijo...

Ay ay ay, pero que hará alguien leyendo a Chejov en estos tiempos… Acabo de dar con tu blog y me parece muy interesante. “Tio Vania” hace siglos que la leí, y aunque poco a poco se me han ido mezclando en la memoria detalles de esta obra con los de otras, siempre me he quedado con la experiencia de Vania de ir tomando conciencia de que lleva décadas dedicando su vida, su juventud, su trabajo, a una quimera. Debe ser brutal darse cuenta de que, ya entrado en años, debes empezar de nuevo, pues has malgastado tus mejores años dedicados a una farsa. Y creo que Chejov plasma perfectamente ese derramamiento de toda ilusión, orgullo, etc. Chejov es de mis autores favoritos.

Saludos, y a seguir así.

Gawyn dijo...

Muchas gracias. ^^

Sobre Chéjov, decir que aún tiene lectores, pocos pero aún le quedan. En cambio, los realistas franceses están absolutamente desaparecidos: intenten ustedes encontrar un libro de Zola o Balzac en una macrolibrería de estas tipo FNAC. Hoy mismo he mirado, y de Zola no había nada, y de Balzac tan sólo Eugenie Grandet -de la cual había varias ediciones, imagino que la debieron utilizar como lectura obligatoria en el Bachillerato-.

Teatredequè dijo...

Te he citado en el blog que he abierto sobre "El tío Vania".

http://vaniateatredeque.blogspot.com/2007/05/qui-s-vnia.html

Saludos y enhorabuena por la pàgina.

Momo dijo...

Enhorabuena, no todo huele a podrido en Dinamarca.
Acabo de encontrar este blog y seguiré leyendote.
Ahhhh gracias

Anónimo dijo...

mi nombre es vania y buscando su origen me vengo a encontrar con esta pagina la verdad que me a interesado mucho gracias por publicar este argumento.
Nota: soy una chica a pesar que el nombre es de un hombre, que raro no!

Anónimo dijo...

Os invito a ver un corto amateur basado en un cuento del Antóx Chejov:

http://vaniateatredeque.blogspot.com/2007/05/qui-s-vnia.html

7Ventura dijo...

os invito a ver un corto amateur basado en un cuento ("El talento") de ANtón Chejov (he escrito lo mismo en otro comentario pero he apuntado mal el link, es este:)

http://7potosi.blogspot.com/search/label/El%20talento

El Blues de la Estufa Divina dijo...

Lector de Chejov, colocas en tu perfil al Napoleón de Abel Gance (que nos remite irremediablemente al Napoleón de Julián Sorel en Lo rojo y lo negro, de Stendhal), eres catalán.
¡Santo Dios, dame un hijo así!
Entras a mis favoritos inmediatamente.

En México, tuvimos la fortuna de ver, en 1979, un Vania excelente, con Alejandro Aura, uno de nuestros más amados poetas (quien hoy padece cáncer), dirigido por Ludwig Margules, que en paz descanse.

Y estoy enamorado de una catalana.

P.D. Y... sí, Eugenia Grandet se volvió lectura de bachillerato. Pero es una gran novela.

Recomiendo la versión de Louis Malle de Tío Vania.